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Cuida y protege tu piel en la playa

Las playas en agosto están a rebosar. La mayoría de la gente huye de la ciudad a la playa en busca de unos días de tranquilidad. El mar será el lugar perfecto para desconectar de la rutina por unos días. Y para aquellos que ya no tengan vacaciones, siempre les quedará la piscina. No es lo mismo, pero nos vaya para combatir las altas temperaturas. Ya sea en la playa o en la piscina, recuerda que debes seguir usando el protector solar para no quemarte ni dañar tu piel. De hecho, la aplicación del fotoprotector se debe hacer durante todo el año. Solo así mantendremos la piel sana y en perfecto estado.

Quienes tienen la piel muy clara, clara, sensible o con alergia al sol, deben seguir usando solares con un alto índice de protección. Aquí también se incluye a los niños y a los ancianos. En caso de tener la piel bronceada, podrás bajar el grado de protección, es decir, en lugar de usar un fotoprotector SPF 50+ podrás utilizarlo de SPF 30. Además, también podrás sustituir la crema solar por aceites solares. Recuerda que, aunque estés bronceado, debes seguir aplicándote el fotoprotector.

Protege y cuida tu piel en la playa (y también en la piscina) con tu kit de playa compuesto por protector solar corporal y facial para antes y durante la exposición solar, así como por el after sun para después de la exposición. Gracias a esta loción post solar, repararás, calmarás e hidratarás tu piel.

Desde Farmacia Beatriz Castellanos os hacemos un rápido y breve recordatorio de cómo aplicar tanto el fotoprotector como el after sun.

Fotoprotector y after sun

Antes de salir de casa para ir a la playa, recuerda aplicarte el protector solar por todas las zonas que quedarán al descubierto. Deberás renovar la protección cada dos horas o tras el baño. Nuestro consejo es que comprar un solar que sea resistente al agua. De esta forma, tanto tú como tu familia estaréis protegidos de la radiación solar tanto dentro como fuera del agua. Es esencial para no quemarse cuando nos bañemos.

Recuerda permanecer en la sombra a las horas centrales del día. Son las más intensas y, por tanto, las que más daño harán a nuestra piel. También es importante que limites la exposición solar incluso si estás bronceado. Lo ideal es no exponerse más de 15 minutos al día al sol directamente.

Tras la jornada en la playa (o en la piscina), deberás ducharte para eliminar los restos de sal, arena y suciedad de la piel. Aunque no te hayas quemado, deberás aplicarte el after sun. Notarás una sensación de bienestar y confort al momento. Tiene un efecto frescor. Destaca por sus propiedades calmantes y antiinflamatorias. Aplícaselo también a tus hijos. Es una manera de mantener la piel sana e hidratada este verano. Otra ventaja del after sun es que prolongará la duración del bronceado.

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